Negocios “exitosos” en los que dentro cuecen habas que huelen a coliflor

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Es curioso que prácticamente no veamos relatos de descalabros de emprendedores. Porque los hay, son mayoría. Todo el universo está lleno de ellos. No podemos poner ejemplos por el hecho de que escrachar a un arruinado es un acto que nos parece miserable, pero ¡ay! si escarbás una mijilla en cualquier experiencia personal te encuentras con el cuento de La Flaca.

Los hechos comúnes que parecen apartados y que nos pasan inadvertidos son más comúnes de lo que queremos admitir. ¡joder que lío!

Puede que seamos muy hábiles haciendo que un descalabro empresarial parezca un éxito y que un bluf de esos de los de interné siga valiendo millones y hasta incrementando su cotización, pese a que en sus adentros cuecen habas y huelen a coliflor. Do you Think I,m sexy?

Te lo explican con tantas impresionantes palabras en inglés, que acabamos pensando que somos estúpidos. Algunos de esos descalabros tienen muchos años, como el de Angkor o el de la Ruina de los Primeros Colonos de Bolton, que fue tapada por milenios; otros son más recientes, como un ambicioso complejo urbano de China que costó millones y millones, pero no sirve absolutamente para nada. NADA. Una completa estupidez, y eso que dicen que los chinos son muy listos. A lo mejor no es pa tanto. Ain,t no sunshine when she´s gone…

La empresa china no ha sabido crear suficiente valor para sus clientes. Tras unos años renqueantes muere de abulia, y de suma mediocridad. Y muere de comodidad….

La cosa es más o menos que en esas latitudes el creador de la compañía fue un inmigrante sin instrucción que ignoraba muchas cosas. El hombre tenía plena conciencia de sus restricciones, pero un empuje que no lo paraba ni un miura. Nadie, excepto un vasco de Bilbao lo igualaba en tesón… y lo que le faltaba de conocimiento, le sobraba de ingenio.

Así que el local de cien metros se convierte en una más de esas empresas de éxito. Y, por último, terminan apareciendo los prestadores de moneda a perpretar el engaño al que suelen estar acostumbrados. El negocio ya no da. ¿Su defecto? Preservar todo centralizado, como cuando él era joven, y ya no lo es y no se puede ocupar. Creyó que al llegar a viejo su hijo o bien su nieto lo podrían reemplazar con ventaja. Al fin y al cabo han estudiado en las mejores aulas y con los más prestigiosos portavoces de la sabiduría occidental terrestre. En cursos acelerados de unos meses, claro.

Los chicos han salido un poco tontos y sobre todo vaguetes. Quieren las cosas para ya y sin dar nada a cambio. Me recuerdan a un par de milloncejos de seres del extremo norte oriental de España. Pero el título lo tienen, eh, porque si no ¿de que iba a vivir esa academia? No se puede ir por ahí perdiendo negocio. Una Universidad de USA, no podría ser de otra manera.

En fin, que para que os voy a contar más de este y otros casos de ruina empresarial de un emprendedor, si hay a millones anécdotas y anecdotitas. Que lo normal no es nacer hijo de Lola Flores o Julio Iglesias. Pero si quieres saber más, lee en: Viaje de regreso a la pobreza | Viajes

 

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