¿Diferencias de esta pandemia con la de 1918… ?

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«Lo tenemos plenamente bajo control. Esto viene de China, y lo tenemos bajo control. Estará bien «. Esa fue la contestación del presidente Trump en el momento en que un reportero de CNBC le preguntó el veintidos de enero si estaba preocupado por el coronavirus. Lo mismo hicieron en España y en otros países los gobernantes…

marzo 2020

Prácticamente un par de meses después, con la amenaza demasiado grande para ignorarla, el tono de los gobernantes se ha alterado drásticamente. Los mensajes contradictorios sobre el virus y la carencia de honestidad que los motiva son peligrosos ahora.

¿Es el coronavirus lo más similar que se ha visto a la pandemia de influenza de mil novecientos dieciocho?

Solamente empieza a acercarse a aquello. Al principio del brote de H1N1 de dos mil nueve, existían miedos reales de que podría ser malo, pero afortunadamente entonces resultó ser bastante leve.

¿Es nuestra actual situación diferente de la situación que encaramos en mil novecientos dieciocho?

La mayor diferencia es el propósito demográfico. En mil novecientos dieciocho, la apabullante mayoría de las personas que murieron tenían entre dieciocho y cuarenta y cinco años. Quizá 2 tercios de las muertes ocurrieron más o menos en ese conjunto de edad. En mil novecientos dieciocho, más del noventa por ciento del exceso de mortalidad estaba en personas menores de sesenta y cinco años. Entonces, evidentemente, los ancianos en mil novecientos dieciocho habían experimentado un virus leve en su juventud que era suficientemente próximo al virus de mil novecientos dieciocho para tener mucha protección contra él. De inmunidad natural.

El gobierno engañó. Engañaban sobre todo. Estábamos en guerra y engañaron pues no deseaban invertir el ahínco de guerra.

¿Cuánto tiempo le tomó a la realidad explotar esas patrañas?

La gente apreció de forma rápida lo que sucedía cuando sus vecinos empezaron a fallecer veinticuatro horas una vez que aparecieron los primeros síntomas.

¿Y cuáles fueron las consecuencias de toda esa patraña?

Fue un desastre. La gente perdió la fe en todo: en su gobierno, en lo que se les afirmaba, en el resto. Sencillamente aisló a las personas todavía más. Si la confianza se desmorona, entonces se transforma en todos por sí solos, y ese es el peor instinto en una crisis de esta escala.

En la mayor parte de los desastres, las comunidades se unen. Y ese fue el caso en ciertos lugares y urbes donde las estructuras sociales más grandes se gastaban.

Las personas pueden lidiar con la realidad y la verdad mucho mejor que con la inseguridad. 

¿De qué manera se equipara nuestra contestación colectiva a este instante con la de mil novecientos dieciocho?

En mil novecientos dieciocho, no se podía decir que hubo una contestación colectiva. Cambiaba mucho de urbe en urbe. Pero había personas que fundamentalmente afirmaban que este virus era un complot demócrata para minar la presidencia. Absolutamente nadie afirma eso ahora , como es natural.

Origen: The most important lesson of the 1918 influenza pandemic: Tell the damn truth

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